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El sábado 26 de Junio, nuestra peña realizó una excursión al Bajo Deva (Ribadedeva en Asturias , y Val de San Vicente en Cantabria). Una jornada plagada de anécdotas, de buenos momentos y de un gran ambiente que fue todo un éxito. Aqui os dejamos la crónica de un día para recordar.
Nuestra excursión salió, como suele ser habitual de nuestro pueblo, sede de la Peña: Mortera. A esa hora, las 10 de la mañana, el tiempo presagiaba algo de lluvia, aunque afortunadamente los vaticinios no se cumplieron. Tuvimos muy buen tiempo. Nos encaminamos, desperezándonos dentro del bus, por la autovía, rumbo a nuestro primer destino: la localidad asturiana de Colombres. Llegamos a las 11 de la mañana y allí nos estaba esperando nuestro guía, Guillermo quien nos explicaría todo lo que debíamos saber sobre Ribadedeva y su peculiar arquitectura indiana.
Entramos en Villa Guadalupe, sede del Archivo de Indianos y del Museo de la Emigración, donde nos esperaba José Luis Nosti, concejal, del Ayuntamiento y compañero de la Peña. Descubrimos que la magnífica casa donde nos encontrábamos fue construida por D. Iñigo Noriega Laso, en 1906, para el Exiliado presidente de México, D. Porfidio Díaz, quien nunca la llegó a habitar. Tras pasear por su exuberante jardín, salimos hacia el autobús rumbo a nuestro siguiente destino.
Llegamos al Bosque de San Emeterio a las doce del medio día, sin tiempo de contemplar en profundidad el maravilloso paisaje de un de los encinares de costa mayores del norte de España, ya que nuestro grupo tenía cita para visitar la Cueva del Pindal, patrimonio de la Humanidad. Esta cavidad alberga pinturas rupestres datadas en el paleolítico superior, con una antigüedad, por tanto, de unos 18.000 años. Como todos no pudimos entrar, los “sobrantes de cupo” visitamos los acantilados de la costa, de gran belleza en esa zona.
A la una y media llegamos a la localidad de Pimiando donde nos esperaba una refrescante “espicha” de sidra asturiana amenizada por los sones de la gaita de Esteban. Entre “culín” y “culín” nos dio la hora de comer.
La cita gastronómica nos llevó a Colombres, de nuevo, para meternos entre pecho y espalda un frugal almuerzo compuesto de fabes con almejas y escalopines con cabrales, postres y orujos incluidos. Con fuerzas recobradas comenzó la aventura.
Muchos fueron los valientes que desafiaron las gélidas aguas del Río Deva. Una vez provistos de remos, chaleco y la propia embarcación, la salida de trescientas personas, que de manera simultánea bajaban el río, era obligado que se convirtiese en un caos. Vuelcos, choques, zozobras marcaron esas primeras paladas. Alguno hubo que enfiló la embarcación hacia Potes, remando a contracorriente. Miembros de la Peña no os preocupeis!!, se dejó el pabellón bien alto. Pese a no ser un descenso de carácter competitivo, se ocuparon las primeras posiciones. No es descartable que Lola y el Presi se presenten este año al Descenso del Sella con opciones de victoria.
La jornada terminó en Unquera, con un chocolatito con corbatas.



